Plantas aliadas del huerto contra las plagas

En mi caserío, entre las alubias y los puerros, siempre asomaban flores que no eran adorno. Mi amona Begoña decía que la huerta sana no era la que estaba limpia, sino la que estaba acompañada. Con los años he visto que tenía razón en parte, y que en parte se exageraba.

Las plantas aliadas del huerto ayudan a proteger los cultivos de las plagas, pero cada una lo hace de un modo distinto, y confundirlos lleva a la decepción. Aquí tenéis seis que merecen un hueco en el norte, qué hace de verdad cada una, dónde ponerla y qué no esperar de ellas.

Proteger no es lo mismo que repeler

Se dice mucho que una planta «repele» las plagas, y la palabra promete demasiado. Las que funcionan lo hacen por cuatro caminos: sueltan por la raíz sustancias que dañan a un parásito del suelo, disimulan con su aroma el olor de la hortaliza que el insecto busca, sirven de trampa que atrae la plaga hacia ellas y lejos del cultivo, o dan de comer a los insectos que se comen a la plaga. La cuarta es la más fiable y la que más tarda en notarse.

Entender el mecanismo antes de plantar os ahorra errores, porque cada uno pide un sitio y un momento distintos. En mis libretas tengo apuntado que las plagas no desaparecen nunca del todo: se quedan en un nivel que la huerta aguanta sin que se pierda la cosecha. Ese es el objetivo realista, y no un huerto sin un solo pulgón.

Seis plantas que merecen un hueco en el huerto

Las ordeno de la mejor respaldada a la más modesta, para que sepáis cuánto confiar en cada una.

Tagetes (Tagetes patula)

Tagetes

Es la que tiene el efecto más demostrado. Sus raíces liberan compuestos que perjudican a los nematodos, unos gusanos microscópicos del suelo que dañan las raíces de tomates y patatas. El efecto aparece si los plantáis en masa y no en una mata suelta, y si los dejáis crecer una temporada entera, de 10 a 12 semanas, antes de cortarlos y enterrar los restos. Sembrad en semillero a cubierto en marzo y trasplantad en mayo, a 25 cm entre plantas. Las babosas adoran los plantones pequeños, así que protegedlos las primeras semanas.

Capuchina (Tropaeolum majus)

Capuchina

Aquí el mecanismo es la trampa. Los pulgones prefieren la capuchina a casi cualquier hortaliza, y las colonias se concentran en ella mientras las judías y los tomates sufren menos. No es un repelente: la planta acabará fea y llena de bichos, y eso es lo que buscáis. Sembradla directamente en abril o mayo, a 2 cm de profundidad y a 30 cm del cultivo. En suelo pobre florece más; con abono en exceso da hoja y poca flor.

Caléndula (Calendula officinalis)

Caléndula

Hace algo parecido a la capuchina, porque también concentra pulgones, y suma otra ventaja: sus flores abiertas atraen sírfidos y mariquitas, que cazan pulgón. Sembradla en abril y dejad que se resiembre sola. Con tanta lluvia, las flores marchitas se pudren y acaban en moho gris, por lo que conviene cortarlas cada pocos días.

Eneldo (Anethum graveolens)

Eneldo

Es la aliada del control biológico de verdad. Sus flores en forma de sombrilla alimentan a los sírfidos, cuyas larvas devoran pulgones, a avispillas parasitarias y a crisopas. Hay que dejarlo florecer, con las sombrillas amarillas abiertas al menos tres semanas, con las sombrillas amarillas abiertas al menos tres semanas, de julio en adelante, aunque eso signifique perder las hojas para la cocina. Se siembra directamente en abril, porque no tolera bien el trasplante, y se pone cerca de las berzas y las lechugas.

Cebollino (Allium schoenoprasum)

Cebollino

Su fuerte olor puede despistar a algunos insectos, aunque el respaldo es modesto y no hay que fiarse solo de eso. Lo seguro es que sus flores moradas de mayo y junio atraen abejorros y sírfidos, y que es perenne: rebrota cada primavera en la linde de un bancal y se divide cada tres años. Gratis y útil, pero no es un escudo. Si lo cortáis a ras tras la floración, a unos 5 cm del suelo, echa hoja tierna en tres semanas.

Romero y lavanda en maceta

Romero y lavanda en maceta

El romero (Salvia rosmarinus) y la lavanda (Lavandula angustifolia) disuaden por aroma de forma suave y atraen abejas. Son mediterráneas y odian los pies mojados, así que en el norte van en maceta de 30 cm, con una parte de arena gruesa en el sustrato y a resguardo de la lluvia más fuerte. Colocadlas al borde del huerto, no en medio.

Cómo colocarlas en un huerto del norte

Lo práctico es repartir las flores y no concentrarlas: una mata cada 2 o 3 m de hilera o una franja alrededor de cada bancal. Fijaos también en el calendario. El pulgón aparece en la costa en abril, así que capuchina y caléndula deben estar crecidas para entonces. Y con la humedad de aquí, las babosas se llevan los plantones tiernos; defendedlos con una trampa de cerveza enterrada al ras del suelo durante tres semanas. En parcelas pequeñas, bastan seis o siete matas de flor repartidas por el bancal para ver diferencia en dos temporadas; plantar una docena de especies a la vez solo complica el seguimiento.

El truco de la libreta

Apuntad la fecha en que veis el primer pulgón de la temporada. Yo lo hago desde hace décadas, y siembro la capuchina cuatro semanas antes de esa fecha al año siguiente, para que llegue ya con hoja cuando llega la plaga.

En la España más seca y cálida el panorama cambia. Romero y lavanda crecen allí a gusto en tierra, sin maceta y con un aroma más intenso por el calor. En cambio, tagetes y capuchina necesitan riego regular y sombra a mediodía. Más ideas para organizar el bancal, en la sección de huerto y hortalizas.

Lo que estas plantas no os van a hacer

Circulan listas más largas con ruda, ajenjo, petunia o crisantemo. Conviene desconfiar. La ruda irrita la piel si se manipula al sol, y no hay buen respaldo de que proteja nada. La piretrina, un insecticida natural, se extrae de una especie concreta, Tanacetum cinerariifolium; el crisantemo de maceta no la produce. Y la idea de que una petunia guarde las judías de los escarabajos carece de apoyo.

Tampoco sustituyen a la rotación de cultivos ni a mirar las plantas cada semana. Si la plaga se desborda, el paso siguiente es identificarla bien antes de tratar; en la sección de plagas y enfermedades tenéis cómo hacerlo con productos de uso no profesional.

Lo que más me preguntáis

¿Cuántos tagetes hacen falta para notar efecto sobre los nematodos?

Hay que cubrir toda la zona afectada, con una planta cada 25 cm aproximadamente, y no basta con un borde de cuatro matas. Lo he comprobado en bancales viejos: el efecto se ve de una temporada a otra, no en el mismo verano.

¿Puedo poner menta junto a las hortalizas?

Mejor en maceta o en un cubo enterrado, porque la menta se extiende por raíz y acaba invadiendo el bancal. Su aroma es intenso, pero no hay pruebas serias de que proteja a las hortalizas vecinas.

¿Qué hago si la capuchina se llena de pulgón?

Es lo normal y significa que está trabajando. Si la colonia amenaza con pasar a las judías, cortad los tallos más cargados y tiradlos a la basura, o dadles un chorro de agua a presión. Dejad las mariquitas que aparezcan.

— Maite, desde el caserío