Planta ZZ: cuidados de luz, riego y trasplante

En el vivero llamábamos «la planta de los olvidos» a la planta ZZ, porque era la que sobrevivía en la oficina de la entrada, junto a una ventana sucia y sin que nadie la regara. Pasa por indestructible, y casi lo es, salvo en una cosa: el exceso de cariño. A la mayoría de las ZZ las matan el agua y la maceta grande, no el abandono.

La Zamioculcas zamiifolia guarda agua en unos rizomas gruesos bajo la tierra, y de ahí viene su aguante. Aquí os cuento cuánta luz necesita en una casa del norte, cada cuánto regar, qué sustrato y qué maceta elegir, cuándo trasplantarla y por qué se ponen amarillas sus hojas.

Planta ZZ: cuidados de luz, riego y trasplante

Ficha rápida

Nombre científico
Zamioculcas zamiifolia
Luz
Luz clara sin sol directo, tolera sombra pero crece menos
Riego
Cuando el sustrato esté seco por completo
Temperatura ideal
De 18 a 26 °C, no baja de 12 °C
Toxicidad
Tóxica si se ingiere, lejos de niños y mascotas

Luz: más tolerante de lo que parece

Se dice que la ZZ vive en cualquier rincón oscuro, y es verdad a medias. Sobrevive con poca luz durante años, pero deja de crecer, echa pocos brotes y los tallos se alargan buscando la ventana. Con luz clara, sin sol directo, saca varios brotes nuevos cada primavera.

El sol directo de la tarde le quema las hojas y deja manchas amarillentas y secas. En una casa del norte esto pasa poco, así que podéis colocarla a 1 o 2 metros de una ventana. Si el rincón es muy oscuro, giradla de vez en cuando y moveros a una luz mejor en cuanto veáis que no hay brotes.

Entender de dónde viene ayuda a cuidarla. La ZZ es originaria del este de África, de zonas con estaciones secas largas, y por eso sus rizomas funcionan como un depósito. Sus hojas brillantes y gruesas pierden poca agua. Todo en ella está pensado para aguantar sequía, no para vivir en un suelo mojado, y esa es la clave de casi todos sus cuidados.

Luz de la planta ZZ

Riego: el error que la pudre

Los rizomas guardan agua, así que la ZZ prefiere pasar sed a mojarse. Regad solo cuando el sustrato esté seco por completo, hasta el fondo. En una maceta de 20 cm, eso suele ser cada 2 o 3 semanas en verano y cada 4 o 5 en invierno, con ritmo mucho más lento en una casa fría. No os fieis del calendario: comprobad metiendo un palillo de madera hasta el fondo; si sale con tierra húmeda, esperad.

Cuando regáis, hacedlo a fondo, hasta que salga agua por los agujeros, y vaciad el plato a los 15 minutos. Un riego pequeño y frecuente moja solo la parte de arriba y mantiene los rizomas siempre húmedos. Si queréis entender cómo cambia esto según la especie, mirad el artículo sobre regar las plantas de interior según la especie.

La señal de exceso de agua no es una hoja seca, sino al contrario: tallos blandos y amarillos desde la base, y a veces un olor a tierra podrida. Si los rizomas se ablandan, se pudren, y la planta entera cae en pocas semanas. Lo he comprobado con alguna maceta que olvidé en un rincón húmedo: cuando se nota por fuera, el daño de dentro ya es grande.

Riego de la planta ZZ

Sustrato, abono y trasplante

Necesita un sustrato aireado que drene rápido. Una mezcla sencilla es 2 partes de sustrato universal y 1 de perlita, o sustrato para cactus y suculentas con un poco de perlita extra. En el norte, donde el aire casi nunca está seco, prefiero la proporción con más perlita, porque el sustrato tarda mucho en secarse.

Para abonar, un abono líquido equilibrado, diluido a la mitad de la dosis del envase, una vez al mes de abril a septiembre. En otoño e invierno no la abonéis. Crece despacio y no necesita más.

Se trasplanta cada 2 o 3 años, en primavera, a una maceta solo 2 o 3 cm más ancha. Una maceta demasiado grande retiene más sustrato húmedo del que la planta puede gastar, y ese es otro camino hacia la podredumbre. Los rizomas engordan con los años y pueden llegar a deformar una maceta de plástico fino; si veis que se abomba, es hora de cambiarla. Mejor una maceta de barro o cerámica con agujeros, que pesa y seca algo más rápido.

Trasplante de la planta ZZ

El clima del norte y el de la España seca

Aquí llueve ciento y pico días al año, los inviernos son frescos y la calefacción de casa se usa poco en algunas habitaciones. La ZZ pasa mal el frío húmedo: por debajo de 12 °C y con el sustrato mojado, es cuando se pudre. Colocadla en una habitación que no baje de 15 °C en invierno y lejos de ventanas con corriente fría.

En la España más seca y caliente se riega con algo más de frecuencia, quizá cada 10 o 14 días en verano, y aun así espera siempre a que el sustrato esté seco. Con aire acondicionado, alejadla del chorro directo, porque el aire frío y seco le reseca las puntas. Y si la tenéis en una terraza cubierta en verano, entradla en cuanto las noches bajen de 12 °C, normalmente a mediados de octubre en las costas del norte.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada la fecha de cada riego de las plantas que más me preocupaban, y la ZZ salía siempre la última de la lista. Es una buena costumbre: si no lo apuntáis, el riego se hace por costumbre, no por necesidad. Cuando veáis que cada riego se separa tres semanas del anterior, ya habréis acertado con el ritmo de vuestra casa.

Otro detalle práctico: la ZZ rara vez tiene plagas. Si veis pequeñas manchas algodonosas en la base de los tallos, son cochinillas algodonosas; quitadlas con un bastoncillo mojado en alcohol de 70 grados y revisad cada semana durante un mes. Una planta sana, con buena luz y sin exceso de riego, casi nunca las atrae.

Cuando las hojas se ponen amarillas

Un tallo amarillo no siempre significa enfermedad. Las hojas más viejas, abajo, se amarillean de forma natural de vez en cuando. El problema es cuando el amarillo sube desde la base, los tallos se vuelven blandos o la planta pierde varios a la vez. Casi siempre es agua en exceso: sacad la planta de la maceta, cortad los rizomas blandos con una navaja limpia y dejad el resto al aire un día antes de replantar en sustrato nuevo y seco.

Si las puntas se ponen marrones y secas, el motivo suele ser el opuesto: mucho sol directo o un riego demasiado espaciado. Limpiad las hojas brillantes con un paño húmedo una vez al mes, porque el polvo les quita luz.

Lo que más me preguntáis

¿Es peligrosa para los niños y las mascotas?

Sí, todas sus partes son tóxicas si se comen, y el contacto con la savia puede irritar la piel. Tenedla en una repisa alta y lavaos las manos tras podarla o trasplantarla. Si algún niño o animal la mordisquea, llamad a un centro de toxicología.

¿Por qué tarda tanto en crecer?

Porque es de crecimiento lento por naturaleza. Con luz clara y abono mensual en primavera y verano, saca entre dos y cuatro brotes nuevos al año. En un rincón oscuro, uno o ninguno, y los brotes salen más largos y delgados.

¿Se puede multiplicar en casa?

Sí, lo más fácil es dividir la planta al trasplantarla, separando rizomas con brotes. También se multiplica con hojas sueltas plantadas en sustrato aireado, pero tardan de seis a nueve meses en formar rizoma, así que hace falta paciencia.

— Maite, desde el caserío