Plantas de interior con flor casi todo el año: seis ideas

En mi caserío las ventanas miran al norte y al oeste, y entre noviembre y febrero entra tan poca luz que media docena de plantas de flor se han rendido en mis manos. Aprendí pronto que una planta de interior no florece «todo el año» por arte de magia: florece muchos meses cuando recibe la luz y la temperatura que le tocan, y se toma un descanso cuando no.

Estas son las plantas de interior con flor que mejor aguantan en una casa del norte, con lo que necesita cada una y lo que podéis esperar de verdad. Hay cuatro que dan flor durante meses y dos que dan un espectáculo largo pero con calendario propio.

Qué significa florecer casi todo el año

Ninguna planta florece doce meses seguidos sin pausa. Lo que existe son plantas con floraciones muy largas, de ocho o nueve meses, y plantas que repiten varias veces si les damos los tres ingredientes de siempre: luz clara, temperatura estable y un abono pensado para flor. Con menos de ese mínimo, producen hojas y poco más.

Aquí el factor decisivo es la luz. En el norte, de noviembre a febrero, un salón normal recibe muy poca, y muchas plantas bajan el ritmo. La solución más barata es acercarlas a la ventana mejor orientada, a menos de un metro del cristal, y apartarlas de las corrientes y de los radiadores. Cada planta de la lista pide algo distinto, y conviene respetarlo.

Seis plantas para empezar

Violeta africana

Violeta africana

La violeta africana (Streptocarpus ionantha, antes Saintpaulia ionantha) es la más agradecida del grupo. Con luz brillante pero sin sol directo y entre 18 y 24 °C puede dar flor durante casi todo el año. Regadla con agua a temperatura ambiente sobre el plato, durante diez minutos, y vaciadlo después; si moja las hojas peludas, aparecen manchas y podredumbre.

Usad una maceta pequeña, de 8 a 10 cm para una planta adulta, y un abono específico para flor cada dos semanas mientras florezca. En el vivero vi muchas violetas perderse por tener tiesto de más: más abajo explico por qué.

Anturio

Anturio

El anturio (Anthurium andraeanum) tiene una flor que en realidad es una hoja de color, la espata, y cada una dura entre seis y ocho semanas. Si la luz es buena produce espatas nuevas de forma casi continua. Pide 18 a 25 °C, humedad alta y un sustrato aireado con corteza, que se riega cuando se seca la capa de los 2 o 3 cm superiores.

Cuidado con el agua fría y con el sol de mediodía, que quema las hojas. Es tóxico si se mastica, así que ponedlo fuera del alcance de perros y gatos.

Kalanchoe

Kalanchoe

El kalanchoe (Kalanchoe blossfeldiana) es una suculenta que de forma natural florece a finales de invierno y en primavera, y cada ramillete dura semanas. Pide mucha luz y riegos escasos: una vez cada diez o doce días en invierno, siempre con la tierra seca entre uno y otro.

Para que repita necesita días cortos: unas seis semanas con doce a catorce horas de oscuridad seguidas, como en una habitación sin luz artificial por la noche. Cortad los tallos florales marchitos por la base y la planta rebrota.

Begonia de flor continua

Begonia de flor continua

La begonia de flor continua (Begonia semperflorens-cultorum) es mi favorita para la terraza cubierta en verano y para el alféizar luminoso el resto del año. Pide luz clara, entre 16 y 22 °C y riego moderado, siempre al pie y no sobre las hojas, para evitar el moho blanco que tanto le gusta a la humedad del norte.

Pinzad las puntas de los tallos cuando la planta se alargue, y retirad las flores pasadas. Con esos dos gestos florece durante muchos meses seguidos.

Ciclamen persa

Ciclamen persa

El ciclamen persa (Cyclamen persicum) no florece todo el año, y la lista de plantas «perpetuas» que circula por ahí se equivoca en esto. Florece de octubre a abril, y solo si hace fresco: entre 10 y 16 °C. En un salón a 22 °C se agota en pocas semanas.

Regadlo desde el plato, sin mojar el centro de la planta, y quitad las flores marchitas tirando del tallo hasta la base. Pasada la floración, entra en reposo en verano; muchos lo tiran, pero con paciencia rebrota en otoño.

Guzmania

Guzmania

La guzmania (Guzmania lingulata, la bromelia más común en las floristerías) no es una flor típica: su color procede de unas brácteas que aguantan de tres a seis meses. Después la planta madre se va apagando, pero deja hijuelos que, si los separáis cuando tengan un tercio del tamaño de la madre, florecen en un par de años.

Mantened un poco de agua limpia, sin estancar, en el centro de la roseta, y cambiadla cada semana o dos. Pide luz clara, 18 a 25 °C y un sustrato muy suelto.

La luz del norte cambia las cuentas

En una casa del norte las plantas florecen más de lo que se cree si se las coloca bien. Una ventana al este o al oeste suele dar el equilibrio: sol suave a primera o última hora, sin quemar las hojas a mediodía. Una ventana al norte sirve para la begonia o la violeta, pero no para el kalanchoe ni el anturio, que querrán estar más cerca de la luz.

En invierno los días cortos y nublados ralentizan el riego. Mirad la tierra con el dedo, no el calendario; lo expliqué con detalle en cómo regar las plantas de interior según su especie. Para el sur o el levante, donde el sol pega fuerte, el consejo es el contrario: retirad todas estas plantas del cristal en verano y regadlas más a menudo, porque se secan en pocos días.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntado, planta por planta, el día en que abrió la primera flor y el día en que se marchitó la última. A los dos años se ve el calendario real de cada una, y deja de sorprender que el ciclamen se retire en abril o que el kalanchoe se adelante en una casa más cálida. Una pegatina en el fondo de la maceta con esa fecha basta.

Errores que cortan la floración

Los fallos más repetidos son tres. El primero es un tiesto demasiado grande: la planta invierte su energía en llenar de raíces el espacio vacío y retrasa las flores; si queréis saber más, tengo un artículo entero sobre la maceta ajustada en la sección de plantas con flor. El segundo es el exceso de abono rico en nitrógeno, que da hojas enormes y pocas flores; usad siempre uno de flor y a media dosis. El tercero es el calor seco de la calefacción, que hace caer los botones antes de abrir.

Si compráis una planta ya florida, recordad que viene de un invernadero con luz y humedad ideales. Los primeros quince días pueden caer algunas flores mientras se adapta a vuestra casa; es normal. No la cambiéis de sitio cada semana ni de maceta nada más llegar.

Lo que más me preguntáis

¿Qué planta de interior florece con menos luz?

Ninguna florece en la oscuridad, pero la violeta africana y la begonia de flor continua se conforman con luz clara indirecta, a un metro de una ventana luminosa. Si el cuarto es muy oscuro, es mejor una planta de hoja bonita.

¿Por qué mi anturio solo da hojas y no flores?

Casi siempre es falta de luz o demasiado abono rico en nitrógeno. Acercadlo a una ventana luminosa, sin sol directo, y pasad a un abono para flor cada tres o cuatro semanas en primavera y verano.

¿Puedo sacar estas plantas fuera en verano?

Sí, si lo hacéis a la sombra de un balcón cubierto y cuando las noches pasen de 12 °C, normalmente a partir de mayo en la costa. Evitad la lluvia directa sobre violetas y begonias, y volved a meterlas dentro en septiembre.

— Maite, desde el caserío