Plantas de terraza tóxicas para perros y gatos

Desde que Euri llegó a mi caserío una noche de tormenta, miro cada planta de la puerta con otros ojos. Un perro curioso o un gato aburrido prueban lo que tienen a mano, y en una terraza hay mucho donde elegir. Las plantas tóxicas para perros y gatos no son raras ni exóticas: están en casi todos los balcones y jardines.

Aquí tenéis las cinco que más veo en el norte, por qué son un problema, qué alternativas más seguras existen y cómo actuar si el animal ha mordido alguna. No hace falta vaciar la terraza, pero sí saber qué hay en ella.

Cinco plantas de terraza que conviene vigilar

Todas se venden sin ningún aviso en viveros y grandes superficies. Una planta tóxica no es una planta prohibida, sino una que pide colocarla bien o, en el caso de los gatos y los lirios, no tenerla en absoluto. Antes de comprar cualquier planta nueva, mirad su nombre científico en la etiqueta y buscadlo; es un minuto que ahorra muchos disgustos.

Adelfa

Adelfa

La adelfa (Nerium oleander) es la más peligrosa de la lista para animales y también para personas. Hojas, flores, tallos, savia y hasta el agua de un jarrón son tóxicos. Crece en macetas grandes en la costa vasca y se vende mucho porque es resistente. Si ya tenéis una, ponedla fuera del alcance, usad guantes para podarla y no queméis los restos, porque el humo también es irritante. Si tenéis un perro o un gato que sale a la terraza, yo no la plantaría.

Lirios y hemerocalis

Lirios y hemerocalis

Todos los lirios verdaderos (género Lilium) y las hemerocalis o lirios de un día (Hemerocallis) son peligrosos para los gatos. Es la planta que más me preocupa en los ramos de regalo. Basta con que un gato lama el polen de su pelaje o muerda una hoja para que haya riesgo de daño en los riñones. Para los perros el peligro es mucho menor, pero tampoco conviene que los coman. Con gatos en casa, no los pongáis ni en ramos ni en macetas.

Rododendros, azaleas y hortensias

Rododendros, azaleas y hortensias

En el País Vasco son plantas de casa: el rododendro y la azalea (Rhododendron) florecen en abril y mayo en tantos jardines de mi valle, y la hortensia (Hydrangea macrophylla) vive a la puerta de muchos caseríos. Los rododendros y las azaleas son tóxicos para perros y gatos si los mastican; la hortensia lo es menos, pero sigue sin ser un bocado inocente. Un mordisco casual es raro, pero los perros jóvenes que mastican todos los arbustos del jardín sí pueden llegar a darlo. Si los tenéis en tierra, rodead la base con una malla baja.

Bulbos de tulipán, narciso y cólquico

Bulbos de tulipán, narciso y cólquico

En los bulbos se concentra la toxicidad del tulipán (Tulipa), del narciso (Narcissus) y del cólquico otoñal (Colchicum autumnale), que florece en otoño y se confunde con el azafrán. El problema aparece al plantar: un perro que escarba en la maceta recién removida puede comerse un bulbo entero. Plantad los bulbos a unos 15 cm de profundidad en otoño, que es lo habitual en la ladera, y tapad la tierra con una malla o con piedras mientras brota, y guardad los bulbos sueltos en un armario cerrado.

Cica

Cica

La cica (Cycas revoluta) parece una palmera pequeña y se vende en macetas de terraza. Todas sus partes son tóxicas y las semillas son las más peligrosas; en perros puede causar un daño grave en el hígado. No es verdad que cualquier mordisco sea mortal, como decía una de las publicaciones que consulté, pero es una planta que pide mucho respeto. En el norte la humedad del invierno la pudre si queda a la intemperie, así que de todos modos es mejor evitarla.

Qué plantas son más seguras para vuestros animales

Si queréis flor sin riesgo, la rosa, el girasol, la boca de dragón (Antirrhinum majus), la petunia, la caléndula y la gerbera figuran como no tóxicas para perros y gatos. Dentro de casa, la cinta (Chlorophytum comosum), la violeta africana y el helecho de Boston (Nephrolepis exaltata) también lo son. Las rosas tienen espinas, así que cuidado con las patas, y evitad abonos con harina de huesos o de sangre en las macetas donde el perro husmea, porque les atraen. También el acolchado de cáscara de cacao, que huele a chocolate, es peligroso para los perros; usad corteza de pino.

Una planta no tóxica no es comida. Si el animal se come media maceta le sentará mal igualmente, y en el norte hay otro peligro más corriente: los cebos para babosas. Con tanta humedad se usan mucho y son venenosos para perros y gatos. Elegid siempre un producto autorizado para uso doméstico y que indique que es seguro para mascotas, y colocadlo donde el animal no llegue. Para más ideas de plantas para balcón, tenéis la sección de terraza y balcón.

El truco de la libreta

Cuando trabajaba en el vivero aprendí a llevar una lista, y en mis libretas tengo apuntado el nombre científico de cada planta que entra en casa, con la fecha de compra. Si algún día el animal muerde una, en diez segundos podéis decirle al veterinario qué ha sido. Sacadle además una foto a la hoja y a la etiqueta de la maceta antes de tirarla.

Cómo distribuir la terraza del norte y del sur

En el norte la lluvia hace que los jardines tengan pocas horas de sol y mucha humedad, y los animales pasan más tiempo bajo cubierto. Poned las plantas con riesgo en un sitio que no puedan alcanzar: un estante a 1,5 m para los perros, y para los gatos, que trepan, lo mejor es no tenerlas. Mirad la terraza cada mañana con la taza en la mano: es el momento en que el perro todavía no ha salido y veis qué ha tirado el viento. Recoged las flores y las hojas caídas después de cada temporal, porque en el suelo mojado quedan al alcance de cualquier hocico.

En la España más cálida y seca las que más veréis son la adelfa y la cica, que allí crecen sin problema. La regla es la misma: cuanto más grande y accesible es la planta, más riesgo. Si queréis flores para vuestra terraza, tenéis ideas en la sección de plantas con flor.

Lo que más me preguntáis

¿Qué hago si mi perro o mi gato ha mordido una de estas plantas?

Llamad al veterinario enseguida, sin esperar a ver si hay síntomas, y llevad una muestra de la planta o su nombre. No provoquéis el vómito ni improviséis remedios caseros por vuestra cuenta, porque en algunos casos empeora la situación.

¿Basta con poner la planta en alto?

Para un perro, casi siempre; para un gato, no. Los gatos trepan a estantes y alféizares, y en el caso de los lirios les basta con rozar el polen. Si tenéis gato, lo más seguro es no tener lirios, aunque estén en un ramo.

¿Quiere decir que no puedo tener ninguna de estas plantas?

No necesariamente. Con un perro tranquilo, una hortensia o un rododendro en el jardín suelen ser compatibles. Con un cachorro que lo muerde todo, un gato curioso o un animal que sale solo, es mejor elegir plantas más seguras.

— Maite, desde el caserío