Poda del pimiento: por qué quitar la primera flor

Cuando entré de peona en el vivero del valle, me mandaron arrancar la primera flor de cada pimiento recién trasplantado. Me pareció un disparate, porque yo quería frutos y no menos flores. En el vivero aprendí que ese gesto, tan poco intuitivo, es el principio de toda buena poda del pimiento y que de él depende buena parte de la cosecha del verano.

Aquí os cuento qué flor se quita y por qué, cómo se limpia la horquilla de la planta, cuántas ramas conviene dejar, qué hacer con las hojas y cuándo despuntar en una huerta del norte, donde el verano es corto y la humedad se queda pegada a las matas. Todo con tijeras limpias, con los dedos y con un poco de paciencia, sin productos ni inventos, y con la advertencia de que la planta responde mejor cuando se le pide poco y a tiempo que cuando se le pide mucho y tarde.

Ficha rápida

Nombre científico
Capsicum annuum
Luz
Pleno sol; en el norte, el rincón más soleado del bancal
Riego
Regular, sin encharcar; menos cuando empieza a madurar
Plantación
Finales de mayo, con las noches ya por encima de 12 °C
Poda
Primera flor al trasplante; despunte en agosto o septiembre

Por qué se quita la primera flor

El pimiento (Capsicum annuum) saca su primera flor en la horquilla, ese punto donde el tallo mayor se abre en dos ramas. Los hortelanos la llaman flor de la cruz o flor corona. Si la dejáis cuajar en una planta de 25 o 30 cm que acaba de salir del semillero, ese primer fruto se lleva casi toda la energía. La planta frena el crecimiento de raíces y ramas para alimentarlo, y el resultado es un pimiento mediocre y una mata que tarda semanas en volver a florecer con ganas.

Quitando esa flor le decís a la planta que primero crezca y después fructifique. Con más raíz y una estructura de ramas firme, la cosecha posterior es mayor y llega más repartida. Lo mismo vale para cualquier flor que aparezca durante las dos semanas siguientes al trasplante, mientras la planta todavía se está agarrando al suelo. Después de ese primer mes, dejad que florezca con libertad.

La poda paso a paso

Son cinco gestos, y se hacen a lo largo de la temporada, no todos el mismo día. Usad tijeras limpias, o simplemente los dedos mientras los brotes sean tiernos, y trabajad siempre en una mañana seca para que las heridas cierren rápido.

Quitar la flor de la cruz

Quitar la flor de la cruz del pimiento

Cuando veáis el primer botón en la horquilla, pellizcadlo a ras con los dedos o cortadlo con las tijeras. Es la única flor que quitaréis de golpe y de forma deliberada. A partir de ahí, la planta tiene vía libre para echar raíces y ramas.

Limpiar los brotes bajo la horquilla

Limpiar los brotes bajo la horquilla del pimiento

Por debajo de la bifurcación nacen brotes laterales pequeños. Quitadlos todos mientras sean tiernos, hasta unos 15 o 20 cm del suelo. Así el tallo queda despejado, el aire circula y las salpicaduras de lluvia no dejan hojas pegadas a la tierra, que es por donde entran muchos hongos.

Dejar solo 3 o 4 ramas principales

Dejar solo 3 o 4 ramas principales en el pimiento

De la horquilla salen dos ramas, que a su vez se dividen. Quedaos con las 3 o 4 más fuertes y cortad las delgadas y las que crecen hacia el centro. Más ramas dan más flores, pero los frutos compiten por los azúcares y ninguno engorda bien ni consigue una pared gruesa. Si el pimiento da mucha carga, atad las ramas a una caña de 1,2 m, porque pesan más de lo que parece.

Aclarar las hojas con criterio

Aclarar las hojas del pimiento con criterio

Aquí se cometen más errores. Quitad solo las hojas amarillas, las que tocan el suelo y alguna que tape del todo un fruto en septiembre, cuando falta sol para colorearlo. No dejéis la mata pelada: las hojas dan sombra a los pimientos y evitan el golpe de sol, esas manchas blancas y blandas que aparecen en la piel cuando el fruto queda expuesto de repente.

Despuntar a final de verano

Despuntar el pimiento a final de verano

Hacia mediados de agosto, cortad las puntas de las ramas por encima de la última flor abierta. Un pimiento que cuaja después de esa fecha no llegará a madurar antes del frío de noviembre, y solo le roba fuerzas a los que ya están formados. Esa energía irá ahora a engordar los frutos que tenéis.

El truco de la libreta

En mis libretas tengo apuntada, año tras año, la fecha de la primera noche por debajo de 10 °C, que es cuando el pimiento deja de crecer. Contad unas ocho semanas hacia atrás desde esa fecha y ahí tenéis vuestro día de despunte. Apuntadlo en un cuaderno durante dos o tres veranos y dejaréis de adivinar.

El pimiento en el clima del norte

El pimiento es una planta de calor, y en el norte no sobra. La costa deja atrás las heladas hacia marzo, pero el pimiento no se planta hasta finales de mayo, cuando las noches ya no bajan de 12 °C; en los valles del interior y en la llanada alavesa, esperad a principios de junio. Plantadlo en el rincón más soleado, junto a un muro orientado al sur si lo tenéis, o bajo un túnel de plástico si el verano promete ser nublado.

La humedad es el otro enemigo. Con más de cien días de lluvia al año, una mata cerrada y llena de hojas bajas es una invitación al moho gris y a las babosas, que se comen los brotes tiernos. Por eso la poda de limpieza es aquí más importante que en el sur: cada brote bajo que quitáis es un sitio menos donde se queda el agua. Si queréis ir más lejos con los hongos, tenéis plagas y enfermedades en la sección de la web.

En la España más seca y caliente, la lógica se invierte en parte. Allí la planta sufre más por exceso de sol que por falta, así que conviene dejar más hojas, despuntar más tarde, en septiembre, y regar con frecuencia. La primera flor se quita igual en todas partes.

Errores que veo cada año

El más repetido es no tocar ninguna flor, convencidos de que cuantas más haya, más pimientos habrá. Cada flor sostenida resta fuerzas a los pimientos que de verdad pueden llegar a madurar. El segundo es abonar con mucho nitrógeno: la mata se llena de hojas verdes y oscuras y da pocos frutos. Para un abonado más equilibrado, un fertilizante para tomates sirve bien, siguiendo la dosis de la etiqueta.

El tercero es podar con tijeras sucias o con la mata mojada, algo que contagia enfermedades de una planta a otra. Y el cuarto, tirar hojas y ramas cortadas al pie de la planta, donde se pudren con la lluvia. Si cultivéis en macetas, tenéis más ideas en terraza y balcón.

Lo que más me preguntáis

¿Se poda también el pimiento en maceta?

Sí, y con más motivo, porque la maceta tiene poca tierra para tanta planta. Usad un tiesto de 20 L como mínimo, dejad 3 ramas, quitad la flor de la cruz y atad la mata a una caña. Regad cuando los 3 cm superiores del sustrato estén secos.

¿Qué pasa si ya dejé cuajar la primera flor?

No es ninguna catástrofe. Recoged ese pimiento pequeño cuanto antes, sin esperar a que engorde, y la planta se recuperará en dos o tres semanas. Habréis perdido algo de tiempo, pero no la cosecha, y la próxima vez ya sabréis en qué momento exacto mirar la horquilla.

¿Recojo los pimientos verdes o espero a que se pongan rojos?

Depende de la variedad y de lo que busquéis. El pimiento de Gernika, por ejemplo, se come verde y pequeño. En los demás, el fruto rojo gana en dulzor, pero tarda unas semanas más en madurar y en el norte no siempre llega a tiempo. Recoger verdes con regularidad anima a la planta a seguir cuajando.

— Maite, desde el caserío