Mi cactus de Navidad (Schlumbergera × buckleyi) más viejo llegó a ocupar media ventana, con tallos largos que colgaban y flores solo en las puntas. En el vivero aprendí que esa pérdida de forma no se arregla con abono: se arregla con unas tijeras, una poda ligera después de florecer y un poco de paciencia.
La poda tiene una ventaja que casi nadie cuenta: cada segmento que quitáis es un esqueje que puede dar una planta nueva. Aquí está el momento justo para cortar, cuánto se puede quitar sin hacer daño, cómo plantar los esquejes y qué hacer en los dos meses siguientes.
Ficha rápida
Cuándo podar y qué se gana
El cactus de Navidad crece de la punta: cada tallo se compone de segmentos planos unidos por articulaciones estrechas, y los botones de la próxima temporada nacen en las puntas más jóvenes. Podar justo después de la floración, entre febrero y abril, hace que cada corte se ramifique en dos o tres tallos nuevos, y esos tallos serán los que florezcan en diciembre. Podar en septiembre o en octubre, en cambio, quita los botones que se están formando y cuesta la floración de ese año.
Hay tres razones para podar. La primera es la forma: una planta que no se corta se vuelve larga, pesada y desigual, y acaba cayéndose de la maceta. La segunda es la floración, porque más puntas significan más flores. La tercera es el aire: una mata muy densa se mantiene húmeda en el centro, y con el sirimiri de otoño esa humedad invita a los hongos. No es obligatorio, pero una poda ligera cada año o cada dos años mantiene la planta sana y compacta.
La poda y los esquejes, paso a paso
Esperar a que termine la floración

Dejad pasar las últimas flores y no cortéis hasta que hayan caído todas, normalmente en febrero. Si la planta ha florecido tarde, esperad a marzo. Aprovechad esas semanas para regar con moderación y ponerla en un sitio claro y fresco, sin sol directo, de modo que llegue a la poda con las reservas llenas.
Girar los segmentos o cortar por las articulaciones

Elegid los tallos más largos o más desordenados y agarrad el segmento entre el pulgar y el índice, justo en la articulación. Con un giro suave, el segmento se suelta limpio, sin dejar rasgaduras. Si el tallo es grueso y está algo leñoso cerca de la base, usad tijeras de podar desinfectadas con alcohol: un corte limpio cicatriza antes. No cortéis nunca la parte leñosa de la base, porque no rebrota.
Decidir cuánto quitar

Para una poda de mantenimiento, bastan los tallos sueltos y los que se salen de la silueta. Para reducir el tamaño, podéis quitar hasta un tercio de la planta; más que eso la debilita y tarda un año en recuperarse. Mirad la planta desde arriba y quitad más de los lados que de la altura, para que quede redonda y llena.
Dejar secar los esquejes

Los tallos que habéis quitado son vuestros esquejes. Elegid grupos de 2 a 3 segmentos y dejadlos secar sobre un papel, a la sombra, durante 24 a 48 horas. La herida se sella sola y se reduce mucho el riesgo de que el esqueje se pudra en el sustrato. Es el paso más fácil de saltarse y el que más fracasos evita.
Plantar los esquejes

Llenad una maceta de 10 a 12 cm con una mezcla aireada: dos partes de sustrato para cactus y una de perlita o arena gruesa. Humedeced la mezcla antes de plantar, haced un agujero con un lápiz y enterrad el esqueje solo 1 o 2 cm, con la articulación inferior hundida. Poned tres o cuatro en la misma maceta; así la planta nueva sale ya con volumen. No hace falta aloe ni hormona de enraizado, aunque algunos viveros las usan.
Cuidar el enraizado

Colocad la maceta en un sitio con luz clara pero sin sol directo, a unos 18 a 22 °C. Regad cuando la superficie esté seca, algo más a menudo que a una planta adulta pero nunca con el sustrato empapado. A las tres o seis semanas, un tirón muy suave deja de mover el esqueje y aparece un segmento nuevo en la punta: eso indica que ha enraizado. Hasta entonces, no los abonéis: las raíces nuevas son delicadas y el abono las quema. Cuando veáis crecimiento claro, pasadlos a una maceta algo mayor y empezad con un abono líquido a un cuarto de la dosis indicada, una vez al mes.
El truco de la libreta
En mis libretas apunto cada esqueje con la fecha de plantación en una etiqueta clavada en la maceta, para saber a las seis semanas si es hora de pasarlo a una maceta individual. Es un gesto que parece exagerado y que ahorra dudas, sobre todo cuando se plantan varias macetas de golpe para regalar.
El norte y la humedad
En el País Vasco el principal enemigo del esqueje es la humedad del ambiente. Con la ladera cubierta de sirimiri durante semanas, el sustrato tarda mucho en secarse y el esqueje puede pudrirse en la base. Colocad la maceta en un sitio con aire, nunca en un rincón cerrado, y no la tapéis con bolsas de plástico: en un clima como el mío, el aire quieto lo estropea todo. Si el segmento se ablanda y se pone oscuro en la base, desechadlo y probad con uno nuevo.
En la España más cálida y seca, el problema es el contrario. Los esquejes se resecan antes de enraizar, así que regad con un pulverizador la superficie de la mezcla cada pocos días y colocad la maceta a media sombra. Podéis podar un poco antes, en enero, si la planta ha terminado ya de florecer. Más ideas sobre este tipo de plantas, en la sección de suculentas y cactus.
Errores que se repiten
Casi todos los fracasos vienen de lo mismo. Podar en otoño y quedarse sin flores es el más común. Plantar el esqueje recién cortado, sin dejarlo secar, es el segundo. Usar tijeras sucias, enterrar demasiado el segmento o regar a diario son los siguientes. Si cuidáis estos cuatro puntos, casi todos los esquejes enraizan. Y si alguno falla, no lo tiréis a la primera: dadle dos semanas más antes de decidir, porque algunos segmentos tardan el doble que sus vecinos en mover la raíz.
Una última advertencia sobre la herramienta. Las tijeras o el cuchillo pasan de planta en planta, así que limpiad la hoja con un paño empapado en alcohol entre una y otra. Es un gesto de medio minuto que evita llevar una enfermedad de una maceta enferma a una sana, algo que en un clima húmedo como el nuestro se paga caro.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo enraizar los segmentos en un vaso de agua?
Se puede, pero no os lo aconsejo. Las raíces que salen en agua son frágiles y cuesta que se adapten al sustrato, y muchos esquejes se pudren antes de enraizar. El sustrato con perlita da raíces más fuertes y una planta que no sufre el cambio.
¿Cuántas veces al año se puede podar?
Una vez es suficiente, justo después de la floración. Si queréis recortar un tallo suelto en verano, hacedlo, pero parad en agosto para no tocar los botones del año siguiente.
¿Cuándo florecerá la planta nueva?
Un esqueje tarda de dos a tres años en dar flores abundantes. En el primero puede echar algún botón suelto, pero lo normal es que se concentre en crecer y ramificarse, y solo después florezca con regularidad.
— Maite, desde el caserío
