En mi caserío tengo una maceta colgada junto a la ventana del pasillo, de la que cuelgan unos tallos planos y ondulados, con dientes a los lados, como el espinazo de un pescado. Es el cactus espina de pescado, y me tuvo dos años sin una sola flor hasta que dejé de tratarlo como a un cactus del desierto y lo traté como lo que es: una planta de selva.
Os cuento qué necesita de luz, de agua y de sustrato, cómo lograr que florezca y qué cambia en una casa húmeda del norte. Con eso tendréis una planta colgante que se cuida casi sola.

Ficha rápida
Una planta de selva, no de desierto
Aunque lleve «cactus» en el nombre, el cactus espina de pescado (Epiphyllum anguliger) es de las selvas de México, donde crece sobre los árboles, con las raíces en la corteza y en las hojas podridas, bajo la sombra del bosque. Eso explica casi todo: no quiere el sol directo del desierto ni un sustrato de arena, y sí un aire algo húmedo y un riego regular.
Lo que veis colgar no son hojas, sino tallos aplastados que hacen la fotosíntesis. Crecen en zigzag, pueden pasar de un metro de largo en una maceta colgada y echan raíces aéreas en los nudos. Es una planta que perdona poco la luz fuerte y mucho el descuido.
Luz y temperatura
Poned la maceta en un sitio claro, donde le llegue luz abundante pero filtrada: una ventana al este o al norte en el sur de España, y una ventana al sur con cortina fina en el País Vasco, porque aquí los días nublados dejan poca luz. El sol directo del mediodía quema los tallos y los pone amarillos o rojizos. Si los tallos quedan pálidos y finos, le falta luz.
Le va bien entre 15 y 25 °C. Por debajo de 10 °C se arruga y se pudre, y no soporta ninguna helada. En invierno, un salón con 16 o 18 °C está bien; evitad la corriente fría de una ventana mal cerrada y el aire seco de un radiador pegado.

Riego y sustrato, con cuidado en el norte
Regad cuando los 3 cm superiores del sustrato estén secos, y hacedlo a fondo hasta que salga agua por los agujeros. En verano, una vez por semana o cada diez días; en invierno, cada dos o tres semanas. Vaciad el plato a los quince minutos. Si queréis afinar el criterio, mirad cómo regar según la especie.
El sustrato tiene que ser aireado y rico a la vez, parecido al suelo de una selva. Una mezcla de dos partes de sustrato universal, una de corteza de pino fina y una de perlita funciona bien. La maceta, pequeña para el tamaño de la planta, de 12 a 16 cm, con agujeros: le gusta tener las raíces algo apretadas, y florece mejor así.
En el País Vasco, con ciento y pico días de lluvia al año, el mayor peligro no es la falta de agua sino la sobra. El sustrato tarda mucho en secar en un día nublado, y las raíces se asfixian. Si pasan más de dos semanas y la superficie sigue húmeda, esperad. Colocad la maceta en un sitio ventilado y, si podéis, con una capa de 2 cm de arcilla expandida en el fondo. En la España seca y caliente, la humedad ambiental es el problema: pulverizad los tallos con agua de lluvia en verano o poned la maceta sobre un plato con guijarros mojados.

Cómo hacerlo florecer
Las flores salen en los bordes de los tallos adultos, ya con un año o más. Son grandes, blancas, con un perfume fuerte, y se abren de noche y se marchitan por la mañana, de modo que hay que estar atentos para verlas. Os lo digo por experiencia: yo me perdí las primeras porque me levantaba tarde.
Para que florezca hacen falta tres cosas. Primero, un invierno fresco y más seco, entre 10 y 15 °C, con riegos cada tres o cuatro semanas, lo que le indica que debe descansar. Segundo, mucha luz clara en primavera y verano. Tercero, un abono con más potasio que nitrógeno, para floración, cada quince días de abril a septiembre, a mitad de dosis. Un exceso de abono rico en nitrógeno solo da tallos largos y ninguna flor.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que la planta florece el año siguiente al que la dejé sin riego un mes entero en pleno enero. Si tenéis un pasillo o una galería fresca, es el sitio ideal para su descanso invernal. Cuando veáis botones, no giréis la maceta: moverla hace que los botones caigan sin abrirse.

Multiplicar, replantar y problemas
Un esqueje de 15 a 20 cm cortado por una unión, dejado secar uno o dos días, se entierra un tercio en sustrato ligero y echa raíz en unas semanas, sin regar mucho. Replantad solo cada dos o tres años, en primavera, y elevad un par de centímetros el tamaño de la maceta.
Si los tallos se arrugan, suele ser falta de agua o raíces podridas; mirad el sustrato antes de regar. Si se ponen blandos y oscuros en la base, es pudrición por exceso de riego: cortad la parte mala y replantad el esqueje sano. Las hojas con manchas pegajosas indican cochinilla; limpiadla con un bastoncillo con alcohol y revisad cada semana.
Dónde colgarlo y cómo sujetarlo
Es una planta pensada para colgar: los tallos crecen hacia abajo y, en una maceta sobre una mesa, se doblan y se rompen. Una maceta colgante de 20 a 25 cm de ancho, a la altura de los ojos, o una repisa alta junto a la ventana le va mejor. Revisad que el gancho aguante, porque una maceta con sustrato húmedo y tallos largos pesa más de lo que parece, fácilmente 2 o 3 kg.
Dad media vuelta a la maceta cada dos semanas en la época de crecimiento (nunca con botones), para que los tallos salgan por todos los lados y no solo hacia el cristal. Y limpiad el polvo de los tallos con un paño húmedo una vez al mes: con tanta lluvia y tan poca luz, cada gramo de luz cuenta.
Errores que veo una y otra vez
El primero es tratarlo como un cactus de desierto: sustrato de arena, sol de pleno verano y riego cada mes. Así se queda sin fuerza y no florece. El segundo, regar por calendario y no por el estado del sustrato. El tercero, abonar en invierno, cuando la planta descansa y no puede aprovechar el abono; las sales se acumulan y queman las raíces. Y el cuarto, mover la maceta cada pocos días buscando «el sitio perfecto». Elegid uno claro y dejadla en paz.
Lo que más me preguntáis
¿Por qué mi cactus espina de pescado no florece?
Lo más común es que no haya tenido un descanso fresco en invierno, o que reciba poca luz o demasiado abono nitrogenado. Una planta joven, de menos de dos o tres años, también tarda. Dadle un invierno fresco y tened paciencia.
¿Se puede tener fuera de casa en verano?
Sí, de mayo a septiembre, en sombra luminosa y a cubierto de la lluvia, porque en el norte el agua constante le pudre la base. Entradla antes de que las noches bajen de 12 °C.
¿Los tallos largos se pueden cortar?
Sí, en primavera, con tijeras limpias, cortando por un nudo. Con los trozos podéis hacer esquejes. Cortad solo lo necesario, porque las flores salen en tallos adultos y no en los recién cortados.
— Maite, desde el caserío
