En el vivero vendíamos jades cada primavera, y muchos clientes volvían con la misma pregunta: por qué su arbolito era todo tronco, largo y con cuatro ramas en la punta. La respuesta casi siempre era la misma, que nadie lo había cortado nunca, ni una vez en cinco años, y que lo tenían en un rincón con poca luz.
El árbol de jade (Crassula ovata) se vuelve frondoso solo cuando lo podáis, y florece solo si le dais un invierno fresco y claro. Aquí os explico dónde cortar, cuánto quitar, qué hacer con los esquejes, cómo cuidarlo en un clima nublado y cómo prepararlo para que saque flores.
Ficha rápida
Cómo podarlo paso a paso
El jade ramifica con facilidad porque, al cortar la punta de un tallo, la planta despierta las yemas que tiene por debajo. Si no lo podáis, el brote de arriba manda sobre los demás y el árbol sube sin engordar.
Mirar la planta y decidir la forma

Antes de cortar, daos una vuelta alrededor de la maceta. Elegid qué ramas son demasiado largas, cuáles se cruzan y dónde queréis más volumen. Imaginad la silueta final: una copa redonda, o un tronco con tres o cuatro ramas bien repartidas. Nunca quitéis más de un tercio de la planta de una vez, porque una planta de crecimiento lento tarda meses en reponerse. Es mejor podar dos veces en el año que una sola de golpe.
Cortar con una herramienta limpia

Usad tijeras de podar o un cuchillo afilado, y limpiadlos antes con alcohol. Una herramienta sucia lleva hongos a la herida, y una embotada aplasta el tejido en vez de cortarlo. Para tallos finos bastan unas tijeras de cocina. Para ramas del grosor de un dedo o más, mejor una tijera de podar de yunque.
Cortar justo sobre un par de hojas

Cortad unos milímetros por encima de un par de hojas, dejando ese par en la rama. De ese nudo suelen brotar dos ramas nuevas, una a cada lado, en pocas semanas. Con cada ronda de poda se duplican las puntas, y eso es lo que da la forma llena. Si la rama ya perdió las hojas de abajo, mirad el tronco: veréis anillos finos, que son las cicatrices de hojas antiguas. Cortad algo por encima de uno de esos anillos, sin acercaros mucho, y de ahí saldrán brotes nuevos aunque tarden más.
Poner la planta a la luz tras el corte

Es la parte que más se olvida. Con poca luz, los brotes nuevos salen largos, finos y débiles y habréis cambiado una planta alta por una planta alta con más ramas. Colocad el jade en la ventana más clara, a menos de 30 cm del cristal, y girad la maceta un cuarto de vuelta cada semana. No lo reguéis más de lo normal por haberlo podado: la herida cierra mejor con el sustrato seco, y una planta con menos hojas gasta menos agua.
Aprovechar los esquejes

Cada rama cortada es una planta nueva. Dejad el corte al aire unos 5 a 7 días hasta que cierre con una costra, plantad el esqueje en sustrato muy drenante, con arena o perlita, y no lo reguéis hasta que veáis hojas nuevas. Las raíces tardan de 3 a 6 semanas. Una hoja suelta también enraíza, apoyada en sustrato seco, aunque tarda más y da una planta más pequeña. Si queréis ver otras señales de qué le falta a la planta, la sección de suculentas y cactus tiene más guías.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que el jade que mejor ramificó nunca se podó en invierno, sino entre abril y junio, cuando la planta tiene luz y ganas de crecer. Marcad el tallo con un hilo de lana de color en cada rama donde cortéis, y comprobad a las tres semanas cuántos brotes han salido. Así sabréis qué altura de corte funciona mejor en vuestra casa.
Errores que arruinan la poda
Hay tres fallos que veo repetirse. El primero es cortar a ras de una hoja o de un tallo, sin dejar nudo, y entonces la rama se seca hasta el siguiente par. El segundo es podar y dejar la planta en un rincón oscuro, con lo que los brotes salen larguiruchos. El tercero es regar la planta recién podada como si hubiera perdido agua: pierde hojas, pero el tronco guarda reserva de sobra. Si por casualidad el corte supura o se oscurece, dejadlo al aire y secadlo sin cubrirlo con nada. También conviene revisar el envés de las hojas por si hay algodoncillo, unas motitas blancas parecidas al algodón: se retiran con un bastoncillo mojado en alcohol.
Cómo hacerlo florecer
Un jade joven casi nunca florece: hacen falta varios años, y una planta adulta con ramas bien lignificadas. Las flores son pequeñas, blancas o rosadas, en forma de estrella, y aparecen en otoño o a principios de invierno. La señal para brotar no es el abono, sino la estación.
Dar un invierno fresco y luminoso

Desde octubre, llevad el jade a una habitación luminosa y fresca, con 10 a 15 °C, como un pasillo sin calefacción junto a una ventana. Los días cortos y las noches frescas indican a la planta que ha llegado el momento de formar los botones. Los radiadores secan el aire y desbaratan este proceso, así que no los pongáis cerca.
Riegad poco durante esos meses, solo lo justo para que las hojas no se arruguen, cada cuatro a seis semanas. Y no lo mováis una vez que aparezcan los botones, porque los pierde con facilidad. Cuando acabe la floración, hacia enero o febrero, volved a la rutina normal y esperad a la primavera para la poda siguiente. Un abono líquido para cactus y suculentas, a media dosis y una vez al mes entre abril y septiembre, ayuda a que la planta tenga fuerzas para florecer, pero no lo uséis en invierno.
El norte y el resto de España
Aquí el problema no es el frío sino la falta de luz. De noviembre a febrero, con tantos días cubiertos, un jade detrás del cristal se estira aunque lo pongáis en la mejor ventana. Una lámpara de cultivo LED a 30 cm, encendida 10 horas, lo mantiene compacto. Y con tanta humedad, regad menos que en una casa de meseta: si el sustrato sigue húmedo pasadas dos semanas, esperad otra.
En la España del sur, en cambio, el jade puede pasar el verano fuera, con sol de mañana, y el invierno en un patio resguardado, a más de 5 °C. Allí florecerá antes, porque los inviernos son más claros.
Lo que más me preguntáis
¿Cuándo es el mejor momento para podar un árbol de jade?
De abril a junio, cuando crece con fuerza, aunque se tolera todo el verano. Evitad el invierno: la herida cierra despacio, hay poca luz y los brotes salen débiles.
¿Por qué se le caen las hojas a mi jade?
Casi siempre por exceso de agua, por un golpe de frío o por haber cambiado de sitio de golpe. Si las hojas caídas están blandas y amarillas, reducid el riego y comprobad que la maceta drena. Si están secas y arrugadas, hace falta un riego profundo.
¿Cuánto tarda en recuperarse tras una poda?
Los primeros brotes se ven entre 3 y 6 semanas después, si hay luz y calor. La forma definitiva tarda una temporada entera. No recortéis de nuevo hasta que las ramas nuevas tengan al menos cuatro o cinco pares de hojas.
— Maite, desde el caserío
