Mi amona Begoña decía que un remedio de cocina no es un remedio de huerta hasta que se prueba, y el vinagre en el jardín es el mejor ejemplo que conozco. Se le atribuyen mil virtudes, y de esas mil sirven dos o tres.
El vinagre doméstico lleva un 5 % de ácido acético, un ácido débil que quema la superficie de lo que toca. Por eso destruye hojas tiernas, pero no llega a la raíz, no cura hongos ya instalados y no cambia el suelo de forma duradera. Aquí os cuento para qué lo uso yo, para qué no lo recomiendo y qué hacer en su lugar, con las precauciones a la vista.

Qué hace el vinagre doméstico cuando toca una planta

El ácido acético actúa por contacto. Disuelve la capa cérea que protege la hoja, la hoja pierde agua y se seca en pocas horas, sobre todo si hace sol. Eso es todo su mecanismo. No viaja por la planta hasta las raíces, como hacen otros productos, y por eso una hierba con raíz profunda rebrota a las dos o tres semanas con la misma energía de antes.
Conviene distinguir el vinagre de cocina, de 5 % de acidez, del llamado vinagre de limpieza, que puede llegar al 10 % o al 20 %. Este último es corrosivo, irrita la piel y los ojos, y daña la vida del suelo si cae en cantidad. No lo uséis en el jardín. Incluso el de cocina pide guantes y gafas cuando se pulveriza, porque una gota que rebote en el ojo escuece de verdad.
En la práctica el vinagre sirve para un trabajo limitado: hierbas pequeñas sobre superficies duras, en un día seco y soleado. Cualquier otro uso en el jardín necesita otra herramienta.
Tampoco es inocuo para lo que queréis conservar. Quema igual la hierba que el lirio que crece al lado, así que se aplica con pulverizador de boquilla fina, sin viento y a pocos centímetros de la hoja, nunca regando a voleo.
Como herbicida: juntas, gravilla y losas

Aquí es donde el vinagre da algo de sí. En las juntas de un camino, en la gravilla del patio o entre las losas, las hierbas jóvenes, de menos de 10 cm, se achicharran con una sola pasada. Las que ya tienen raíz gruesa, como el diente de león, se queman por arriba y vuelven a salir; con ellas hay que repetir cada siete o diez días, o arrancarlas con un cuchillo de deshierbar, que es más rápido y más seguro.
Y aquí corrijo un consejo muy repetido: aplicarlo al atardecer. Para sembrados y plantas ornamentales, evitar el sol fuerte es sensato, pero un herbicida de contacto actúa mejor con calor y luz, así que lo pulverizo hacia el mediodía de un día seco, en un tramo de camino donde no crece nada que quiera salvar.
Si preferís no usar ácido, el agua recién hervida sobre las juntas hace el mismo trabajo de contacto y no deja nada en el suelo. Se transporta con un cazo y se vierte despacio, con cuidado de no salpicaros los pies. Es un método viejo y funciona tan bien como el vinagre.
En mi caserío el problema es la lluvia. Si llueve en las seis horas siguientes, el vinagre se lava y la hierba sigue verde, así que miro el parte de Euskalmet y busco dos días secos seguidos. En la España seca y calurosa el efecto es más rápido, pero también se evapora antes: pulverizad mojando bien la hoja y repetid a la semana.
Como antifúngico: por qué no lo recomiendo

Se lee mucho que una solución suave de vinagre frena los hongos. Lo he comprobado: a una dilución que no queme la hoja el efecto sobre el hongo es dudoso, y a una que lo afecte de verdad quema también la planta. Una hoja mojada con un ácido y con la humedad de una noche atlántica queda más expuesta, no menos.
Un hongo ya instalado, ya sea oídio, roya o mancha negra del rosal, no se cura con vinagre. Se frena quitando las hojas afectadas, aireando la mata y, si hace falta, usando un fungicida autorizado para uso no profesional, leyendo la etiqueta. La prevención real es más aburrida: separar las plantas, regar al pie sin mojar las hojas y no dejar hojas caídas bajo la mata. Si queréis ampliar el tema, en la sección de plagas y enfermedades tenéis más.
Para acidificar la tierra: casi nada
Otra promesa que no se cumple. La tierra tiene capacidad de amortiguar los cambios: el vinagre baja el pH unas horas y el riego siguiente lo devuelve donde estaba. Peor aún, en una maceta puede dañar raíces finas con cada aplicación. Para plantas acidófilas como las hortensias (Hydrangea macrophylla), camelias (Camellia japonica) o azaleas, el cambio duradero viene de un sustrato ácido, de agua de lluvia y, en suelos alcalinos, de azufre. Del color de las hortensias hablo con detalle en este artículo sobre el suelo.
Si de todos modos queréis probar en una maceta concreta, hacedlo en una sola, con una mezcla muy floja, y esperad dos semanas antes de repetir. Si las puntas de las hojas se tuestan, parad: la raíz ya está protestando. Y no lo mezcléis nunca con bicarbonato, lejía u otro producto, porque anulan su efecto o desprenden gases irritantes.
Y en el norte, antes de añadir nada, medid el pH. Aquí muchos suelos ya son ácidos y acidificar más solo estropea lo que va bien.
Usos que sí valen la pena
Donde el vinagre es de verdad útil es en la limpieza. Las macetas de barro y los platos se llenan de una costra blanca de cal y sales del abono. Una mezcla de una parte de vinagre por tres de agua, con 30 minutos de remojo y un cepillo, la quita sin esfuerzo. Aclarad bien con agua limpia y dejad secar antes de volver a plantar.
También quita el óxido ligero de las hojas de tijeras y azadas: remojo corto, enjuague, secado y una gota de aceite. Para desinfectar las tijeras entre planta y planta uso alcohol de 70 %, que mata mejor lo que importa.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntada, junto al parte de lluvia, la fecha de cada pulverización de vinagre en los caminos. Si llovió en las seis horas siguientes, cuenta como no hecha. Así sé cuándo repetir y no pierdo el mes creyendo que el vinagre falló.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo añadir sal al vinagre para que mate más fuerte?
No lo hagáis. La sal no se descompone: se queda en el suelo, la lluvia la arrastra hacia los parterres vecinos y esa tierra queda estéril durante años. Si la hierba de las juntas os molesta, prefiero repetir con vinagre solo o arrancarla.
¿Da igual vinagre blanco que de manzana?
Para este uso da igual: lo que cuenta es el porcentaje de acidez, que debe ser del 5 %. Comprad el más barato, y reservad el bueno para la ensalada.
¿Cuánto tarda en notarse sobre una hierba?
Con sol y calor, en dos o tres horas la hoja se ve marchita; con tiempo nublado, hasta un día. Si pasada una semana rebrota, es que tiene raíz fuerte y lo mejor es arrancarla.
— Maite, desde el caserío
