Días de la semilla a la cosecha de cada hortaliza

Mi amona Begoña decía que el huerto se planifica con lo que dio el año anterior y no con lo que promete el sobre. Cuando entré en el vivero entendí por qué: los días de la semilla a la cosecha que figuran en un paquete son cifras de laboratorio, y en una ladera con cien días de lluvia al año se alargan semanas enteras.

Os dejo los plazos reales de seis hortalizas, contados desde un punto claro (siembra o trasplante), los motivos por los que en el norte tardan más y un método para escalonar las siembras, de modo que el huerto no se quede vacío ni os caiga toda la cosecha en la misma semana.

Por qué el sobre dice una cosa y el bancal otra

Los plazos de un sobre suponen un clima ideal: calor constante, sol y riego regular. Aquí falla casi siempre alguna de las tres cosas. El frío frena el crecimiento: por debajo de unos 10 °C una judía o un calabacín se quedan prácticamente parados. Las semanas de cielo cubierto reducen la luz que llega a las hojas, y una planta con poca luz tarda más en cuajar fruto. Y un riego irregular, con un suelo que alterna encharcado y seco, también la detiene.

Mi regla de bolsillo para el norte es sumar entre una y tres semanas a lo que indique el sobre, más cuanto más tarde se siembre o más fresco sea el año. Y comprobad desde cuándo cuenta el plazo, porque es la confusión más habitual: en tomate y pimiento muchos sobres cuentan desde el trasplante, no desde la siembra, y entre ambas fechas hay dos meses. En las cifras de abajo, siempre digo desde cuándo se cuenta. Y recordad que son rangos: el extremo corto corresponde a un año caluroso con siembra a su tiempo, y el largo a un año fresco, con siembra tardía o un suelo pesado que tarda en calentarse.

Seis hortalizas, seis plazos

Tomate

Tomate

El tomate (Solanum lycopersicum) tarda de 60 a 90 días desde el trasplante, o sea de unos cuatro meses desde la siembra en semillero. Las variedades de fruto pequeño, como el cherry, se quedan en el plazo corto; las de fruto grande y carnoso, como el corazón de buey, piden el largo y, en un verano fresco, algo más. Regad con regularidad desde que cuajan los primeros frutos, porque los cambios bruscos de humedad les abren la piel. Si sembráis en marzo, el primer tomate maduro llegará a finales de julio, no antes.

Pimiento

Pimiento

El pimiento (Capsicum annuum) es de los cultivos más lentos: unos 120 a 150 días desde la siembra, con la germinación entre 2 y 3 semanas por sí sola. Por eso el semillero se hace en febrero o marzo. Los pimientos de Gernika y las guindillas de Ibarra se recogen verdes desde agosto, y rojos, si queréis dejarlos madurar, ya en septiembre.

Calabacín

Calabacín

El calabacín (Cucurbita pepo) tarda de 45 a 60 días desde la siembra directa. Es el más agradecido: con una semilla puesta en mayo, cuando el suelo ya pasa de 12 °C, se cosecha en julio. Su problema es el contrario del pimiento: produce tanto que, con dos plantas, la familia ya tiene suficiente. Cortad los frutos de menos de 20 cm y la planta seguirá dando; los que se dejan crecer más tienen la piel dura y frenan la producción.

Judía verde

Judía verde

La judía verde (Phaseolus vulgaris) enana está lista en 50 a 65 días desde la siembra; las de enrame, que necesitan cañas o red, tardan de 65 a 80 días, pero siguen produciendo durante semanas. Sembrad cuando el suelo ya no esté frío, a mediados de mayo en el norte. En suelo frío la semilla se pudre en lugar de nacer.

Zanahoria

Zanahoria

La zanahoria (Daucus carota) necesita de 70 a 100 días desde la siembra, y los primeros 15 a 20 se van en nacer. La semilla es fina y no tolera que el suelo se seque: tapadla con una tabla o un saco húmedo hasta que asomen las hojitas. En suelo arcilloso, mejorad antes la tierra con compost y arena, o saldrán raíces cortas y deformes.

Patata

Patata

La patata (Solanum tuberosum) temprana se cosecha a los 90 o 110 días de plantar; las de media estación, que son las de conservación, tardan de 120 a 150. Plantando a finales de marzo, aquí se recoge la temprana en julio y la otra en septiembre u octubre, cuando la mata ya se ha secado. Es el cultivo que más ocupa y más tarda de este grupo, y el que menos atención pide mientras crece: aporcad una vez, cuando la mata alcance unos 20 cm, y regad solo si pasan dos semanas sin lluvia.

Cómo escalonar el huerto sin huecos

Con estos plazos se ve el error más frecuente: plantar el mismo día pimientos y calabacines esperando cosechar a la vez. El calabacín da fruto en julio; el pimiento, en agosto. Si hacéis las dos cosas el mismo día, tendréis un mes con mucho calabacín y nada de pimiento. Pensad también en el sitio: lo que se cosecha pronto libera el bancal para sembrar otra cosa detrás.

La forma de evitar el hueco es aprovechar las hortalizas rápidas mientras las lentas crecen. El rábano está en 25 o 30 días y la espinaca en 30 a 50, así que podéis sembrarlos entre las filas de tomate o de patata y recogerlos antes de que las plantas grandes les quiten la luz. Para lo que se cosecha de golpe, como la judía enana o la lechuga, sembrad un poco cada 2 semanas en lugar de toda la hilera a la vez.

El truco de la libreta

En mis libretas apunto dos fechas por cultivo: la de siembra y la de la primera cosecha. Al cabo de tres años tengo la media propia de cada hortaliza en mi ladera, con sus años fríos y sus años buenos. Haced lo mismo y vuestro calendario será más fiable que cualquier tabla ajena, incluida esta.

Y en la España más cálida

En el litoral mediterráneo y en el sur, el verano largo y caluroso acorta los plazos. Los de arriba se quedan cerca del mínimo del rango e incluso por debajo, con el tomate a veces en 60 días desde el trasplante. A cambio, con más de 35 °C, el tomate y el pimiento dejan de cuajar flor, así que allí interesa más adelantar el semillero que alargar la cosecha. Mirad en la sección de huerto y hortalizas más calendarios.

Lo que más me preguntáis

¿Se puede acelerar la cosecha con un túnel o un invernadero?

Sí, entre una y tres semanas en primavera y otoño. Un túnel de plástico o una cubierta de manta térmica sube la temperatura del suelo unos grados y adelanta el comienzo. En pleno verano ventilad, porque sin aire el calor excesivo estropea el fruto.

¿Qué hortaliza es mejor para empezar?

El calabacín y el rábano, por rápidos y perdonadores: veréis el resultado en pocas semanas y animan a seguir. Después, la judía verde enana. Dejad el pimiento y la berenjena para el segundo año, cuando ya tengáis práctica con el semillero.

¿Con cuántas semanas de antelación empiezo el semillero?

Contad hacia atrás desde la última helada de vuestra zona: de 8 a 10 semanas para pimiento y berenjena, de 6 a 8 para tomate y de 4 a 6 para brócoli y coliflor. En la costa vasca eso significa febrero para los primeros y marzo para el tomate.

— Maite, desde el caserío