Mi amona Begoña nunca compró un insecticida. En su huerta de la ladera había caléndulas entre las berzas, un montón de hojarasca junto al muro y una piedra plana donde el sapo dormía de día. Por entonces yo pensaba que era descuido. En el vivero entendí que era método: los depredadores naturales del huerto trabajan gratis si les dais comida y casa.
Aquí tenéis seis plagas corrientes en el norte, quién se las come y qué planta o refugio hace falta para que el aliado se quede. Al final van el calendario, un truco de las libretas y las dudas más habituales. No hay ningún producto que comprar, solo semillas baratas y algo de paciencia.
Por qué las flores sirven más que los pulverizadores
Casi todos los insectos útiles pasan por dos etapas. De larvas cazan, pero de adultos comen néctar y polen, y sin flores cerca se marchan a otro sitio. Por eso un huerto de hileras limpias, sin una sola flor, es un restaurante sin carta para ellos. Si además pulverizáis un insecticida de amplio espectro, matáis a la plaga y a quien venía a comérsela, y la plaga se recupera antes que sus enemigos porque se reproduce más deprisa.
La idea es plantar las flores dentro del huerto, a un máximo de 5 o 6 m de las verduras, no en un rincón lejano. Una mata cada 3 o 4 m, o una banda de 50 cm de ancho entre bancales, basta para empezar. Con esa distancia, el insecto sale de la flor, encuentra la plaga y vuelve a beber sin cruzar medio huerto. Ahora, plaga por plaga.
Seis plagas y quién las vigila
Pulgón y larvas de mariquita

La mariquita (Coccinella septempunctata) pone sus huevos amarillos donde ve pulgón. La larva, gris con manchas naranjas y aspecto de pequeño lagarto, se come cientos de pulgones hasta convertirse en adulta. Para que se queden, sembrad milenrama (Achillea millefolium), una planta rústica de flor plana en umbela que aguanta bien la lluvia. Si veis larvas desconocidas sobre las hojas con pulgón, no las toquéis: son vuestras mejores aliadas.
Oruga de la col y avispas parásitas

La oruga de la mariposa blanca de la col (Pieris brassicae) arrasa las berzas en verano. Una avispilla diminuta, Cotesia glomerata, pone sus huevos dentro de la oruga y la frena desde dentro. No pica a las personas. Los adultos necesitan néctar pequeño y accesible, el de las umbelíferas, así que dejad florecer un par de matas de eneldo (Anethum graveolens) o de hinojo (Foeniculum vulgare) junto a las coles. Los capullitos amarillos agrupados que veréis sobre una oruga muerta son sus pupas: dejadlos.
Babosas, erizos y sapos

Aquí no hay flor que valga, porque el aliado no es un insecto de néctar. Las babosas del norte tienen tres enemigos principales: los escarabajos de suelo (carábidos), el erizo y el sapo, y los tres necesitan refugio. Dejad una esquina con hojarasca, una pila de troncos o un par de piedras planas, y un cuenco hondo de agua enterrado a ras de suelo. Las babosas seguirán ahí, pero pasan a ser un recurso para otros y no una invasión.
Mosca blanca y crisopas

La crisopa (Chrysoperla carnea) es ese insecto verde pálido de alas transparentes y ojos dorados. Los adultos beben néctar y las larvas se alimentan de mosca blanca, pulgón y huevos de otras plagas. Atraedlas con cosmos (Cosmos bipinnatus), flor anual de siembra fácil en abril, cuando pasa el riesgo de helada. Sus pétalos abiertos dejan el néctar al alcance de insectos de lengua corta. En invernadero o en cultivo de pimientos, la mosca blanca es más constante, y ahí las crisopas valen aún más.
Pulgón también para los sírfidos

Los sírfidos parecen avispas diminutas pero no pican. Sus larvas, sin patas y casi transparentes, se comen pulgones con una voracidad notable. Los adultos adoran las flores abiertas y sencillas: la facelia (Phacelia tanacetifolia), la caléndula (Calendula officinalis) y el borraje (Borago officinalis) los traen de lejos. Sembradlas en marzo en la cabecera de cada bancal, a razón de un puñado de semillas por metro, y entresacad después las plántulas a 20 cm. La caléndula se resiembra sola con solo dejar caer algunas flores secas.
Ácaro de la araña roja y chinches útiles

El ácaro llamado araña roja prospera cuando hay calor seco, y en el norte aparece sobre todo en invernadero y en verano. Su enemigo es una chinche minúscula, Orius, que perfora los ácaros y los chupa. Se mantiene en las flores pequeñas y densas del alisón (Lobularia maritima), que además florece durante muchos meses. Sembradlo como borde de los bancales de judías y pimientos, con 15 cm entre plantas, y recortadlo a mitad de verano para que rebrote con flor nueva.
Plantarlo y mantenerlo en el huerto del norte
En la costa podéis sembrar las flores desde marzo; en los valles interiores esperad a abril, y en la llanura alavesa a finales de abril o principios de mayo, cuando ya no hiela. Aquí la humedad ayuda a las flores a arraigar, pero también favorece a las babosas, que se comerán las plántulas tiernas. Proteged cada plantón con un anillo de corteza de pino o una botella cortada hasta que tenga unas seis hojas.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado el día en que veo la primera larva de mariquita cada año. Casi siempre llega pocas semanas después de que florezca la primera milenrama. Si cada primavera anotáis la misma fecha, sabréis cuándo dejar de buscar pulgón con prisa y cuándo basta con esperar sin tocar nada.
Si vivís en una zona más seca y calurosa, la clave cambia: las flores necesitan riego regular en verano, y un cuenco de agua con piedras para que los insectos puedan beber sin ahogarse vale más que cualquier planta. Podéis ver más ideas para combatir otras plagas en plagas y enfermedades o consultar el calendario de cultivos en huerto y hortalizas.
Errores que ahuyentan a los aliados
El primero es limpiar demasiado: cortar toda la vegetación seca en otoño elimina las plantas huecas donde invernan abejas solitarias y crisopas. Dejad algunos tallos secos en pie hasta marzo, a unos 30 cm del suelo, y limpiad entonces con calma. El segundo es tratar de forma sistemática con productos de amplio espectro; aunque sean de uso doméstico, matan por igual a plaga y aliado. El tercero es esperar resultados en una semana. Un huerto necesita una o dos temporadas para que se instale el equilibrio, y los primeros meses la plaga puede subir antes de que sus enemigos lleguen.
Lo que más me preguntáis
¿Atraer insectos no me llenará el huerto de bichos molestos?
Los insectos que van a las flores son casi todos útiles o indiferentes para las verduras. Lo que sí puede aparecer son abejas y abejorros, que no os harán nada si no los molestáis y que además polinizan las calabazas y las judías.
¿Puedo comprar mariquitas y soltarlas en el huerto?
Se venden, pero soltadas sin alimento tienden a marcharse en pocos días. Es más eficaz crear primero las flores y el refugio: los insectos locales llegan solos, ya conocen el sitio y se quedan todo el año.
¿Cuántas flores necesito para un huerto de 20 m²?
Con tres o cuatro matas de milenrama, una banda de caléndula y otra de alisón ya notaréis diferencia. Ocupan unos 2 m² en total, es decir, una décima parte del huerto, y el beneficio en menos plaga compensa esa tierra.
— Maite, desde el caserío
