Cuando trabajaba en el vivero veía volver las jardineras de balcón a las tres semanas, siempre con una de las dos plantas mustia. El error era casi siempre el mismo: se habían juntado por el color y no por lo que piden. Para combinar plantas en una maceta con éxito hay que mirar primero la luz, el riego y el sustrato, y solo después el aspecto.
Aquí tenéis cinco parejas pensadas para balcones y terrazas del norte, con lluvia y muchos días nublados, las reglas para elegir las vuestras y un apunte para quien vive en zonas más secas y calurosas.
Cinco parejas que comparten maceta sin pelearse
Cada pareja reúne una planta que da estructura y otra que rellena o cuelga. Todas piden lo mismo de agua y de luz, que es lo único que importa de verdad. Mirad la altura de cada una en la etiqueta antes de comprarla. Calculad una maceta de 30 a 40 cm de diámetro para cada una, con agujeros de drenaje.
Begonia y coleo para la sombra

La begonia (Begonia semperflorens) florece de mayo a octubre sin sol directo, y el coleo (Plectranthus scutellarioides) pone el color de las hojas durante toda la temporada. Las dos quieren semisombra y un sustrato fresco, que no se seque del todo entre riegos. Ojo con el frío: el coleo sufre por debajo de 10 °C, así que en el norte se trata como planta de temporada y se retira en octubre.
Fucsia e hiedra para un balcón umbrío

La fucsia (Fuchsia × hybrida) adora el aire fresco y húmedo de nuestros valles y cuelga con soltura; la hiedra (Hedera helix) aguanta la sombra y tapa los tallos desnudos de la base. Las dos toleran bien el riego frecuente, siempre que la maceta drene. Aflojad con el dedo la tierra de la superficie cada mes para que el agua entre mejor. Con más de 28 °C la fucsia deja caer los botones, de modo que colgadla donde dé la sombra por la tarde.
Geranio y aliso de mar para el sol

El geranio (Pelargonium zonale) pone la altura y el aliso de mar (Lobularia maritima) forma una alfombra blanca que cae por el borde. Las dos aguantan que la tierra se seque un par de dedos antes de regar, y las dos odian los pies encharcados. En la ladera la lluvia seguida les echa a perder las flores, por eso conviene que la maceta tenga un alero encima.
Lavanda y cineraria marítima para la pared soleada

La lavanda (Lavandula angustifolia) y la cineraria marítima (Jacobaea maritima) son mediterráneas y se llevan de maravilla: el gris plateado de la segunda realza el violeta de la primera. En el norte exigen un sustrato muy drenante, con un tercio de gravilla o perlita, y un sitio que reciba sol directo la mayor parte del día. El invierno húmedo las mata más que el frío, de modo que en noviembre arrimadlas a la pared, bajo el alero, y regad solo cuando la tierra esté seca a 3 cm de profundidad.
Capuchina y tagete para el borde del huerto

La capuchina (Tropaeolum majus) y el tagete (Tagetes patula) comparten sol, riego moderado y un gusto por la tierra pobre: con demasiado abono la capuchina da hojas y casi nada de flor. Sus flores se pueden comer en ensalada, como cualquier otra flor comestible. En mi zona las babosas se lanzan a por la capuchina, así que revisadla de noche tras la lluvia y retirad las que veáis a mano. Sembradlas en abril, después de la última helada de la costa, o en mayo si vivís en un valle interior.
Reglas para combinar plantas en una maceta
Antes de comprar nada, comprobad estas tres cosas, por este orden. Si falla alguna, buscad otra pareja.
- Misma luz. Una planta de sombra con otra de sol pleno es una carrera que una de las dos pierde en un mes.
- Mismo riego. Una que pide la tierra siempre húmeda y otra que prefiere secarse acaba con una podrida o con otra seca; mirad la etiqueta de cada una.
- Parecido vigor. Si una crece el triple de rápido, ahoga a la otra; elegid una erguida y otra que cuelgue, no dos que compitan por el centro.
Con dos plantas en una maceta de 40 cm hay sitio de sobra; con tres, subid a 50 cm. Y el abono se reparte igual: dos plantas gastan el doble, de modo que fertilizad cada quince días en plena floración con la mitad de la dosis de la etiqueta. Para entender mejor cuánto regar cada especie, tenéis el artículo sobre regar según la especie, que sirve también para el balcón.
Hay tres fallos que repito a quien me pregunta. El primero es plantar apretado para que quede lleno el primer día: a las seis semanas las raíces se pisan y la maceta se seca en una tarde. El segundo es usar tierra del jardín, que en nuestros valles es arcillosa y se apelmaza en el tiesto; comprad sustrato universal y mezcladlo con un 20 % de perlita. El tercero es regar con el mismo gesto todas las macetas de la terraza, cuando cada pareja pide un ritmo distinto y la de lavanda puede pasar una semana sin una gota.
El truco de la libreta
En mis libretas tengo apuntado que la pareja funciona mejor si plantáis primero la más lenta y esperáis diez días para la rápida. Así las raíces de la lenta ocupan su sitio antes de que llegue la competencia. Y si alguna se desmadra, pellizcad las puntas de la rápida cada tres semanas: ramifica, queda más compacta y no tapa a su compañera.
Qué cambia en el norte y en el sur
En el País Vasco el problema casi nunca es la sequía, sino el exceso de agua. Con ciento y pico días de lluvia al año, la maceta debe tener agujeros grandes, una capa de 3 cm de arcilla expandida en el fondo y ningún plato lleno de agua debajo. Con el viento sur de otoño, en cambio, el sustrato se seca en un día: tocadlo con el dedo antes de regar, no os guiéis por el calendario.
Si vivís en la España más cálida y seca, la lavanda con cineraria y el geranio con aliso os saldrán casi solos, y la begonia con el coleo necesitará sombra total y riego diario en julio. Poned macetas de color claro, que calientan menos las raíces. Más ideas de flores para macetas en la sección de plantas con flor.
Lo que más me preguntáis
¿Cuántas plantas caben en una maceta de 40 cm?
Dos plantas medianas, o tres si una es colgante y pequeña. Más allá, las raíces se quedan sin sitio y todas florecen peor. Lo he comprobado muchas veces: una maceta llena a rebosar parece bonita el primer mes y floja el tercero.
¿Puedo mezclar aromáticas y flores de verano en la misma maceta?
Solo si coinciden en riego. La lavanda y la cineraria combinan bien, pero una aromática mediterránea con una begonia, no: la primera quiere sequedad y la segunda humedad. Cuando dudéis, separadlas en dos macetas juntas.
¿Hay que cambiar el sustrato cada año?
En macetas con plantas de temporada, sí: renovad el sustrato cada primavera, porque se compacta y se agota. En la pareja de lavanda, cambiad solo los 5 cm superiores y añadid gravilla si el agua tarda en bajar.
— Maite, desde el caserío
