Cuando trabajaba en el vivero, cada otoño alguna clienta volvía con el mismo reproche: «me compré un ciclamen precioso y en un mes se le cayó todo». Siempre preguntaba lo mismo, dónde lo tenía, y la respuesta era el salón, junto al radiador. La planta no estaba enferma. Estaba en la habitación equivocada.
Hay plantas de interior que necesitan frío para florecer, y si las tratáis como al resto, protegidas y calentitas todo el invierno, crecerán sanas y verdes pero no darán una sola flor. Aquí tenéis seis, con la temperatura que piden, cuántas semanas la necesitan y dónde conseguirla en una casa normal.
Por qué el frío enciende la floración
En su lugar de origen, estas plantas florecen después de una estación fresca o seca. Esa bajada de temperatura, o la combinación de noches largas y frescas, es la señal que les dice que el ciclo ha cambiado y que toca pasar de hacer hojas a hacer flores. En un piso con calefacción a 21 °C todo el año esa señal nunca llega, y la planta se queda en modo crecimiento.
No hablo de helada. Hablo de temperaturas entre 8 y 15 °C, que es lo que tiene una habitación sin calefacción o un pasillo en invierno. Por debajo de 5 °C la mayoría de estas plantas sufre. Y no es un frío continuo: algunas lo necesitan solo de noche, y otras, un periodo de reposo con muy poca agua. Os lo cuento planta por planta.
Hay dos errores que se repiten. El primero es dar el frío demasiado tarde: si esperáis a enero, los botones ya deberían estar formados y solo conseguiréis que se caigan. El segundo es creer que cuanto más frío, mejor. Estas plantas piden fresco, no helada, y un golpe de frío a 2 o 3 °C las deja con las hojas blandas y oscuras. Empezad en octubre, con un sitio estable, y mirad el termómetro una vez por semana.
Las seis plantas y su frío
Cactus de Navidad

El cactus de Navidad (Schlumbergera truncata) forma botones cuando las noches son largas, más de 12 horas de oscuridad, y frescas, de 10 a 15 °C, durante cuatro a seis semanas desde finales de septiembre. Si lo tenéis en el salón con luz hasta medianoche, no florecerá. Pasadlo a una habitación sin calefacción, sin luz artificial por la noche, y regad menos. Cuando asomen los botones, no lo giréis ni lo mováis: se caen.
Orquídea mariposa

La orquídea mariposa (Phalaenopsis) no necesita invierno, sino una diferencia entre día y noche. Si de día está a 22 a 25 °C y de noche baja entre 5 y 8 °C, durante dos o tres semanas de otoño, saca una vara floral nueva. Colocadla en una ventana que se enfríe de noche, lejos de corrientes directas, y volved a su sitio habitual cuando veáis la vara asomar.
Clivia

La clivia (Clivia miniata) quiere un reposo de seis a ocho semanas, de noviembre a enero, a unos 8 a 12 °C y casi sin riego, solo lo justo para que las hojas no se arruguen. Sin ese descanso, la vara floral sale corta y se queda atrapada entre las hojas, o no sale. Un balcón cubierto en el norte o un cuarto sin calefacción lo resuelve; sacadla de ahí si las heladas bajan de 3 °C.
Amarilis

El amarilis (Hippeastrum) es el caso donde la fuente acierta a medias. Lo que necesita es un descanso de ocho a diez semanas con el bulbo seco, no frío extremo. Dejad de regar cuando las hojas amarilleen, cortadlas ya secas y guardad la maceta en un sitio fresco, entre 10 y 15 °C, y oscuro. Al volver a regar, la vara tarda de cuatro a seis semanas en aparecer. Con el bulbo en su maceta es más fácil que sacarlo y guardarlo.
Ciclamen

El ciclamen (Cyclamen persicum) florece en invierno precisamente porque tolera y prefiere el fresco, de 10 a 15 °C. En una sala a 22 °C las hojas amarillean y las flores se acaban en pocos días. Ponedlo en la habitación más fría, junto a una ventana luminosa, y regadlo por el plato, sin mojar el centro del tubérculo, que se pudre. Con ese trato dura meses en flor.
Azalea de interior

La azalea de interior (Rhododendron simsii) forma los botones con temperaturas de 10 a 15 °C durante cuatro a seis semanas. Muchas veces no vuelve a florecer después de la compra porque se queda en una casa calefactada. Regadla con agua de lluvia, que no lleva cal, y pasadla en otoño a un sitio fresco y luminoso, a la entrada, al pasillo o a un balcón resguardado de heladas.
Dónde encontrar el frío en casa
Lo difícil casi nunca es encontrar frío, sino repartir esos pocos sitios entre seis plantas. Una habitación de invitados sin calefacción, un pasillo al lado de una ventana, un rellano de escalera, un balcón cerrado o una galería sirven. Si no tenéis ninguno, una ventana con la cortina echada por la noche crea un microclima unos grados más frío que la habitación. Con una planta que reposa se puede cerrar el radiador de ese rincón.
El truco de la libreta
Comprad un termómetro de mínima y máxima, que cuesta pocos euros, y ponedlo una semana en cada habitación. Anotadlo en una libreta, como yo hago con la lluvia y las heladas. Sabréis así qué rincón da realmente 10 o 12 °C de noche y no tendréis que adivinar. Y no os fiéis del termómetro del salón: la ventana puede estar diez grados más fría.
El frío según el clima
En el País Vasco la tarea es más fácil que en el resto del país. Las casas de piedra y los caseríos mantienen habitaciones frías en invierno, y el aire húmedo evita que las plantas se sequen. Eso sí, con tantos días nublados, regad aún menos de lo que creéis, porque el sustrato tarda semanas en secarse, y repasad el artículo sobre cómo regar las plantas de interior según la especie. Más ideas de floración en la sección de plantas con flor.
En la costa mediterránea y el sur, los inviernos son suaves y la calefacción apenas se usa, así que el frío suele estar al otro lado de la ventana. Una galería o un balcón cubierto orientado a norte o a este, en noviembre y diciembre, hace el trabajo. En el interior de la meseta, vigilad las noches de helada: por debajo de 3 °C, entrad las macetas.
Lo que más me preguntáis
¿Cómo sé si mi planta lleva sin florecer por falta de frío?
La señal es que crece hojas nuevas en otoño e invierno y lleva dos temporadas sin una sola flor, aunque esté sana, bien regada y con luz. En ese caso lo normal es que el calor continuo la mantenga en modo hoja. Probad con el reposo fresco de este artículo antes de cambiarle el abono.
¿Basta con ponerlas en la ventana?
Depende de la ventana. Si el cristal está frío y la cortina aísla la planta del radiador, sí. Si hay calefacción por debajo del alféizar, el aire caliente sube y la planta no nota el cambio. Medidlo con el termómetro antes de dar la planta por perdida.
¿Se puede forzar el frío con la nevera?
No lo hagáis. La nevera está a 4 °C y sin luz, y a la mayoría de estas plantas no les sienta bien. Es más seguro un sitio de 10 a 12 °C durante más semanas que un golpe de frío corto.
— Maite, desde el caserío
