Cuando rehice los bancales de mi amona Begoña, lo primero que aprendí es que un bancal elevado no se llena de tierra comprada hasta arriba: se llena por capas, como una lasaña, y casi todo lo que hay debajo se puede conseguir gratis en el propio caserío. Ahorra dinero, aprovecha restos y la planta lo agradece.
Un bancal elevado es un cajón sin fondo, sobre la tierra, lleno de sustrato para cultivar hortalizas. Os explico cómo elegir el sitio, qué materiales poner y en qué orden, por qué no hace falta una capa de grava, qué cambia con la lluvia del norte y cuánto va a bajar el nivel el primer año.
Antes de llenar: sitio, medidas y materiales
Elegir sitio y medidas

Buscad el lugar con más sol de la parcela. Seis horas de sol directo son el mínimo para tomates, pimientos o calabacines; en el norte, con tantos días nublados, cada hora cuenta, así que alejadlo de muros altos y de la sombra de árboles. Un detalle que me enseñó mi propia huerta: no lo pongáis bajo un nogal, porque sus raíces y hojas sueltan una sustancia, la juglona, que enferma a los tomates.
Las medidas que mejor funcionan son 1,2 m de ancho, para llegar al centro desde ambos lados, y el largo que os quepa. Caminos de 40 a 50 cm entre bancales. De altura, 30 a 40 cm bastan para casi todo; más profundo solo sirve si el suelo de debajo está compactado. Usad madera sin tratar de pino o castaño, ladrillo o bloque. Evitad las traviesas de ferrocarril, que llevan creosota, un conservante tóxico que pasa a la tierra.
Si el suelo es de campo, colocad primero una malla metálica de luz pequeña en el fondo, que impide el paso de topos y ratones sin frenar a las lombrices ni al agua. Y arrancad el césped o las malas hierbas del hueco, o cubridlo con cartón sin tintas: se pudrirá en pocos meses.
El relleno, capa a capa
El orden va de lo grueso, abajo, a lo fino, arriba. Cada capa tiene una función concreta: dar volumen barato, retener agua y, al pudrirse, alimentar la capa de encima. Os doy cantidades para un bancal de 1,2 por 2,4 m y 35 cm de alto, que necesita algo más de 1 m³ en total.
Ramas y troncos gruesos en la base

Poned abajo, en una capa de 10 a 15 cm, ramas, troncos delgados y leña podrida. Es el material más barato y el que más tarda en descomponerse: dura años, retiene humedad como una esponja y deja huecos por donde respiran las raíces. Si podáis árboles frutales o nogales, aquí tenéis un destino para los restos. Cortad las ramas en tramos de 50 cm para que no asomen.
Hojas, paja y recortes de césped

Encima, otros 10 cm de material blando: hojas secas, paja, virutas de madera y recortes de césped. Mezclad lo seco, rico en carbono, con lo verde, rico en nitrógeno, en capas finas: el césped solo, en una capa gruesa, se apelmaza y huele mal. Comprobad que el césped no se ha tratado con herbicida. Mojad bien esta capa cuando la pongáis.
Compost casero o estiércol curado

Después, una capa de 5 a 8 cm de compost maduro o estiércol curado de al menos seis meses, que aporta los nutrientes. El estiércol fresco quema las raíces. El compost maduro huele a bosque y no se reconoce lo que fue: si aún veis cáscaras enteras, necesita más tiempo.
Tierra vegetal arriba

La capa final, de unos 20 cm, es donde se siembra y se planta. Mezclad dos partes de tierra vegetal con una de compost. Una tierra pesada y arcillosa de la ladera sola no sirve: apelmaza y encharca; aligeradla con arena gruesa o corteza fina si es lo único que tenéis.
Sin capa de grava, y con lluvia
Muchos esquemas ponen en el fondo grava, piedras o cerámica rota «para drenar». Es un error común. El agua no pasa con facilidad de un material fino a uno grueso: se queda retenida justo encima de la grava y empapa las raíces. Un bancal abierto por abajo sobre suelo normal ya drena bien; lo que mejora el drenaje es la mezcla del sustrato, no una capa de piedras.
En el norte, el problema es el agua de más, no la sequía. Un bancal elevado calienta antes la tierra en marzo y escurre el exceso, y por eso resulta tan útil sobre el barro de los valles. En contrapartida, las babosas adoran la humedad: revisad los bordes al anochecer, con una linterna, y recoged las que veáis, que ayuda más que cualquier barrera. En la España seca y calurosa, el efecto es el inverso: un bancal elevado se seca más deprisa que el suelo, y necesita acolchado de paja y riego por goteo desde mayo.
Plantar, acolchar y reponer
Acolchar y regar a fondo

Terminado el relleno, cubrid con 5 cm de paja o hojas secas, dejando libre un círculo de 5 cm alrededor de cada tallo, y regad despacio hasta que el agua llegue al fondo. El acolchado frena las malas hierbas y conserva la humedad. Podéis plantar ya: zanahorias, puerros, lechugas y tomates se dan bien, porque la tierra suelta deja bajar la raíz.
En el vivero aprendí esto: regad el primer mes con más frecuencia que en suelo normal, cada dos o tres días si no llueve, porque el sustrato nuevo es esponjoso y pierde agua con rapidez. Pasado ese tiempo, las raíces bajan y el riego se espacia. Antes de sembrar, esperad una semana tras el último riego de asentamiento, para que el nivel se estabilice y no queden las semillas hundidas en una hendidura.
Las capas de abajo se descomponen y el bancal baja con el tiempo. Calculad entre 10 y 15 cm el primer año, y reponed con compost cada otoño.
El truco de la libreta
Clavad una estaca con una marca a la altura final del bancal y apuntad en la libreta, cada octubre, cuánto ha bajado el nivel. En mis libretas tengo anotado que el segundo año baja la mitad que el primero; así sabéis cuánto compost comprar y cuándo parar de rellenar. Más ideas en la sección de huerto y hortalizas y, para espacios sin suelo, en terraza y balcón.
Lo que más me preguntáis
¿Puedo usar solo tierra comprada y saltarme las capas?
Se puede, pero sale mucho más caro: llenar un bancal de 1 m³ con sustrato de saco cuesta varias decenas de euros. Las capas de abajo cuestan casi nada, y a cambio os dan humedad y alimento durante años. Si compráis tierra, que sea solo para los 20 cm de arriba.
¿Qué hago si en mi zona hay topos o topillos?
La malla metálica de fondo, de unos 13 mm de luz, es la solución más fiable y se coloca una sola vez. Subidla 10 cm por los laterales. Los repelentes de ruido o los remedios caseros funcionan poco.
¿Cuándo es el mejor momento para llenarlo?
En otoño. Las capas se asientan con las lluvias del invierno, y en marzo ya tenéis tierra reposada y templada. En el norte, con las últimas heladas de la costa a primeros o mediados de marzo, podéis plantar en abril sin miedo; en los valles del interior, esperad a finales de ese mes.
— Maite, desde el caserío
